Arquitecura y enseñanza de la Historia: una forma de conservar el Medio Ambiente


Por Vladimir Sierra

Desde hace varias décadas, diferentes organizaciones gubernamentales o no, han estado trabajando en la creación de acciones para la conservación del medio ambiente. A partir de la década de los ´60 de la pasada centuria, las preocupaciones ambientales comenzaron a revelarse con mayor intensidad y por esa razón, los diferentes sectores de la sociedad comenzaron a experimentar una creciente sensibilidad ante dichos problemas. A escala universal, se producen acontecimientos que incentivan un rumbo novedoso en la interpretación y el tratamiento del deterioro ambiental. Entre ellos, se pueden mencionar:

•1971 – Informe del Club de Roma, Los límites al crecimiento. Este informe realiza un cuestionamiento sobre el crecimiento económico y argumenta que su continuidad sin cambios, las tendencias de crecimiento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y el agotamiento de los recursos naturales, llegará a los límites de las potencialidades del planeta para la supervivencia humana en un período aproximado de 100 años.1

•1972 - Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano se resumió en 27 principios: los grandes problemas ambientales existentes y se expresó la necesidad de tomar conciencia de ellos por parte de todas las esferas de la sociedad. Se aprobó un plan de acción que se convertiría en un compromiso colectivo de cooperación internacional. «Preservar la naturaleza y elevar la calidad de vida en el planeta para el bienestar presente y futuro de los hombres que lo habitan», fue el mensaje central, además de tratar el subdesarrollo y la pobreza como los principales problemas que afectan la calidad de vida y sus consecuencias nocivas en el medio ambiente y sentó las bases para la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 2

•1973 – Creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA): organización encargada de la difusión de la problemática ambiental a toda la comunidad internacional y de alentar la participación de la sociedad en el cuidado y la protección del medio ambiente. 3

•1973-1984 – Conferencias y eventos internacionales, que incluyen las Cumbres Mundiales sobre Población y la de Asentamientos Humanos, la Convención sobre el Derecho del Mar y la elaboración de la Estrategia Mundial para la Conservación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En esta etapa, se analizan y evalúan problemas ambientales globales: la reducción de la capa de ozono y el calentamiento global. 4

•1984 – Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Esta comisión elaboró un informe denominado “Nuestro futuro común”, que destacó su concepción respecto a la existencia del medio ambiente como esfera integrada a las acciones humanas y el reconocimiento de la pobreza como uno de los principales problemas con marcada influencia en el entorno. Además, argumentó las limitaciones del concepto vigente de desarrollo y lo impracticable de los caminos que siguen los países ricos, y esbozó la necesidad de una nueva ética de desarrollo en torno a la equidad, con cambios de patrones de producción y consumo. Se definió el concepto de desarrollo sostenible y se propusieron las metas para alcanzarlo a partir de sus tres dimensiones: la económica, la social y la ambiental. En esa reunión se estableció la deuda histórica de los países desarrollados con los países pobres. 5

•1987 – Presentación del informe Nuestro futuro común. La presentación de este informe en la Asamblea General de las Naciones Unidas posibilitó que se comenzarán a ampliar y profundizar los debates sobre los problemas ambientales en los foros políticos. 6

•1992 – Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, conocida como Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro rescató el contenido y los conceptos del informe Nuestro futuro común (pobreza y medio ambiente, concepto de desarrollo sostenible) y postuló un nuevo régimen ambiental internacional, a partir de nuevos principios y conceptos éticos globales: responsabilidad común, pero diferenciada, de los países ricos y pobres, ante los problemas ambientales, la obligación de que el que contamina paga y el derecho a saber, entre otros. Esa Cumbre aprobó la Declaración de Río, la que formuló nuevos postulados y principios en la problemática ambiental: la adopción de la Agenda 21, que definió metas a alcanzar para el siglo XXI, y la Convención Marco de Cambio Climático y de Diversidad Biológica. El logro más trascendental alcanzado consistió en que se creó una mayor conciencia acerca de los problemas ambientales y de los vínculos entre medio ambiente, economía y sociedad. 7

cedro-cubaDespués de analizar cada una de esas cumbres y conferencias llaman la atención dos en específico: la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, en 1972, y la Cumbre de la Tierra, de Río de Janeiro, en 1992. Independientemente del tiempo que las separa, ambas formulan un llamamiento a la toma de conciencia por parte de los pueblos y gobiernos sobre un problema real y que de acuerdo con esa conciencia y responsabilidad el deterioro del medio ambiente y su influencia en el ser humano puede ser irreversible o no. La interrogante sobre la conciencia que se debe tener para tratar y entender esa situación debe partir desde las edades más tempranas y la identidad con los elementos que rodean al individuo.
Si se tiene en cuenta que medio ambiente es la interrelación dinámica entre los elementos que integran la naturaleza en constante evolución, donde las relaciones socioeconómicas y culturales mediatizan esas relaciones, vemos que su evolución depende del proceso histórico de la sociedad y la creación de la humanidad, lo que constituye el Patrimonio histórico–cultural.
Ahora bien, las relaciones socioeconómicas y culturales involucran aspectos esenciales para el desarrollo de la humanidad; por ejemplo, la arquitectura. A su vez la arquitectura forma parte del ecosistema y de acuerdo con los materiales empleados para su construcción será su influencia sobre aquel. Además, la calidad de la construcción y su estética pueden intervenir en el estado de ánimo de las personas que tienen relación directa con ellas. El arquitecto inglés John Ruskin, declaró en 1849 que “La arquitectura es el arte de levantar y de decorar los edificios construidos por el hombre, cualquiera que sea su destino, de modo que su aspecto contribuya a la salud, a la fuerza y al placer del espíritu”. 8 Ruskin le ofrece un sentido amplio a la arquitectura, más allá de la elaboración de un edificio con un fin determinado. Esa construcción debe estar a tono con la unidad bio-psicosocial-espiritual 9 del ser humano. Su estructura no solo debe romper barreras físicas, sino que su diseño ha de contribuir a la salud física, mental y espiritual del individuo que hace uso del inmueble. La arquitectura como arte debe trasmitir toda la luz espiritual para la que fue concebida una obra arquitectónica, pues así contribuye a desarrollar todas las potencialidades, el talento y la sensibilidad de los individuos que hacen uso de ella.

Otra definición de arquitectura la ofrece el arquitecto argentino César Pelli, quien en 1979 la define así:

Arquitectura es dar una respuesta apropiada y una interpretación artística adecuada a los problemas que se nos presentan en cada proyecto en particular. Requiere del equilibrio esencial que debe existir entre el arte y el bien común, entre la arquitectura y los principios morales y filosóficos que deben mover y conmover al hombre. 10

Este especialista contemporáneo afirma que la arquitectura es un arte utilitario, capaz de dar respuesta a las necesidades materiales y espirituales de la humanidad, para promover la formación axiológica a los individuos que hacen uso de las construcciones. Lamentablemente, existen naciones en las cuales no se brinda especial interés a la educación espiritual de sus miembros porque en su formación y consolidación consideran que solo lo material es válido y admisible”. 11 Cuando los hombres y las mujeres no cultivan una actitud positiva ante la vida crece la injusticia social y las desigualdades de todo tipo.

La arquitectura descansa en tres principios: la Belleza (Venustas), la Firmeza (Firmitas) y la Utilidad (Utilitas). Cada uno de esos principios está presente en las construcciones según la época, la geografía y la cultura en que han sido realizadas las construcciones. La Belleza no radica sólo en la exquisitez de la construcción, sino también en la conjugación con el entorno y en los elementos que desempeñan una función muy importante, que son los materiales utilizados para su edificación. Esos materiales, desde la Antigüedad, son extraídos de la naturaleza. Entonces, la arquitectura -desde lo contemporáneo y apoyada en los nuevos recursos tecnológicos- constituye un ejercicio en el que, efectivamente, se involucran orden, síntesis, semiogénesis, materia, pero aún más importante que aquello, es un trabajo creativo, innovador, inédito. Por lo tanto, entre la arquitectura y el medio ambiente existe una estrecha combinación, ya que una está en función de la otra. La naturaleza ofrece recursos para la realización arquitectónica y por consiguiente, esa edificación se integra al medio ambiente con una marcada influencia sobre él, donde se conjuga la acción conservadora o destructiva de la humanidad. El desarrollo de la arquitectura en el siglo XX ha sido enorme, pues su ejercicio fue responsable de no menos de la tercera parte de los materiales acarreados por la humanidad en ese lapso. 12 La arquitectura, independientemente de su estética y funcionalidad es muestra palpable del desarrollo socioeconómico de la sociedad, por lo que se convierte en patrimonio cultural de una nación y en ocasiones de la Humanidad.
El desarrollo de la Humanidad y su patrimonio histórico-cultural es estudiado por la Historia como Ciencia Social. La Historia es la encargada de estudiar, preservar y transmitir la memoria histórica de los pueblos desde su surgimiento. Dentro del propio desarrollo de la humanidad se encuentra la arquitectura como prueba material del desarrollo socioeconómico de las diferentes culturas y la relación entre ellas. Es por ello que existe un vínculo muy estrecho entre medio ambiente, arquitectura y enseñanza de la Historia. Entonces se impone un análisis sobre cómo -desde la enseñanza de la historia y la arquitectura- se puede conservar el medio ambiente.
La Arquitectura como arte y como ciencia forma parte de la historia de la humanidad, por lo que representa una fuente primaria del conocimiento histórico. A través de ella, se puede determinar el desarrollo económico, social y las relaciones políticas en un territorio determinado. Sin embargo, esas potencialidades no siempre son explotadas en toda su magnitud en la enseñanza de esa asignatura. ¿Cómo emplear la Arquitectura en las clases de Historia? El proceso enseñanza-aprendizaje cuenta con componentes culturales y humanos.
Dentro de los primeros están los objetivos, los métodos y procedimientos, los medios de enseñanza, las formas de organización y la evaluación. Las construcciones son un recurso didáctico (o medio de enseñanza) por excelencia en las clases de esa ciencia social, porque devienen la prueba física de las particularidades socioeconómicas de una nación y de las relaciones internas o externas. Un ejemplo clave son las construcciones militares construidas en los primeros siglos de la colonia en La Habana. Ellas son el resultado de una política comercial impuesta por la Metrópoli peninsular y de las relaciones políticas entre España y otras potencias europeas. Su objetivo central fue la protección de La Habana de los asiduos ataques de corsarios y piratas, y por las características geográficas de la bahía habanera, se ubicaron y diseñaron esas fortificaciones. Como parte del componente humano se encuentra el maestro y los estudiantes. Por supuesto que entre ambos debe existir una relación armónica. Para que sea así, el profesor debe realizar un diagnóstico, que incluya a los estudiantes, la comunidad y a sí mismo. Ello ayudará a conocer qué elementos de la comunidad pueden contribuir a enriquecer su clase y dentro de esos elementos puede estar, sin duda alguna, la arquitectura. Además en la comunidad interactúan diferentes estilos arquitectónicos, lo que facilita el hecho de que el profesor pueda utilizarlos para que el estudiante (independientemente del nivel de enseñanza) pueda palpar y comprender mejor el desarrollo social, cultural y económico de un territorio equis.
Toda atención que se le brinde al componente arquitectónico, influye en la identidad de los estudiantes con ese entorno al cual él pertenece, profundiza en el amor hacia su comunidad y por lo tanto contribuye a su conservación. Es una vía a través de la cual los estudiantes enriquecen sus sentimientos con la sensibilidad, tan importante en la formación de valores.
Contribuir al perfeccionamiento de un sistema de conocimientos culturales y académicos y profundizar en la espiritualidad de las nuevas generaciones es un modo de evitar la hecatombe medio ambiental, en la que se encuentra involucrada toda la humanidad. Conservar el patrimonio arquitectónico no es tarea fácil, pero sí de acuciosa necesidad, porque repercute en el rescate de la identidad cultural y nacional.

Notas:
1 Disponible en https://www.ecured.cu/Medio_ambiente#cite_note-2, consultado el 21 de abril de 2017.
2 Ibíd.
3 Ibíd.
4 Ibíd.
5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 Ibíd.
8 John Ruskin: The Seven Lamps of Architecture, 1849
9 Jesús Dueñas Becerra: “José Martí: cuatro facetas de su personalidad”, en José Martí en el sol de su mundo moral, ediciones Vivarium, La Habana, 2004, p.71.
10 César Pelli: Conferencia en Cornell University, en 1979.
11 Jesús Dueñas Becerra: Op. cit., p.72.
12 Mariano Vázquez Espí: Arquitectura, economía y ecología, Ondara, España, septiembre, 2000.

Bibliografía
-Addine Fernández, F: “Principios de la enseñanza”, en Dirección del proceso de aprendizaje, (en proceso de edición, 1998) Capítulo III.
-Almendros, H.: Ideario Pedagógico. José Martí. Selección de lecturas, editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1990.
-Álvarez de Zayas, R.: El desarrollo de las habilidades en la enseñanza de la historia, editorial Pueblo y Educación, 1990.
-Álvarez de Zayas, C.: Didáctica. La escuela en la vida, editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1999.
-José Martí: en el sol de su mundo moral, ediciones Vivarium, La Habana, 2004, p.72.
-Bermúdez Morris, R. y otros: Dinámica de grupo en educación: Su facilitación, editorial Pueblo y Educación, La Habana, 2002.
-Bermúdez Morris, R y Lorenzo M. Pérez Martín: La orientación individual en contextos educativos, editorial Pueblo y Educación, Ciudad de La Habana, 2007.